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miércoles, 26 de febrero de 2014

Historias Reales - Patch Adams


Hunter Doherty “Patch” Adams es un médico diferente no cabe duda. El postula que “curar debe ser un intercambio de amor y no una transacción económica”. Es una persona que ha comprendido el poder del amor y de la risa y nos enseña lo que significa ser solidario y amar al prójimo. Su extraordinario corazón es un ejemplo a imitar y por eso te invito a recordar su historia:
Patch era hijo de un comandante del ejército estadounidense y de una profesora de escuela. Debido a la carrera militar de su padre, pasó gran parte de su infancia en bases militares fuera de los Estados Unidos.
Su Padre murió cuando él tenía 16 años y después de su muerte la familia se mudó al estado de Virginia, donde asistió a una escuela en la cual fue testigo del racismo y la segregación.
Él era un adolescente sensible y se fue desilusionando de un mundo donde la violencia, la injusticia y las ansias de poder parecían tener más valor que el amor y la compasión. Patch no quería vivir en ese mundo, así que después de tres intentos fallidos de suicidio fue internado bajo llave en un hospital psiquiátrico.
Todo cambio para él durante el periodo que estuvo hospitalizado, fue allí donde decidió tomar las riendas de su vida y hacer una “revolución de amor”. Se hizo además el propósito de nunca más tener un mal día. ¡Decidió ser feliz!
A la edad de 18 años, descubrió su deseo de servir a la humanidad a través de la medicina y salió del hospital con ese fuerte deseo en su corazón.
Pero no era el único deseo de Patch, él quería además comprometer al mundo con la felicidad, quería repartir la alegría, risas y hacer del mundo un lugar más feliz, por lo que comenzó  haciendo payasadas en público y lo ha seguido haciendo diariamente desde entonces.
Durante su carrera de medicina y con una gran sed de conocimiento, estudió de todo lo que caía en sus manos. Leyó miles de libros, necesitaba entender cómo crear soluciones y poder de esta forma, convertirse en un instrumento para la paz, la justicia y el cuidado.
Soñaba con un hospital como una comunidad ecológica donde pudieran abordar todos los problemas de la salud. Escribió esta idea en papel y esto fueron las bases que se convertirían en lo que es hoy el Instituto Gesundheit.
Patch Adams inició el Instituto Gesundheit con un grupo de veinte amigos, incluyendo tres doctores, quienes se mudaron a una casa de seis habitaciones en Virginia del Oeste y abrieron un hospital gratuito. El hospital estaba abierto 24 horas, 7 días a la semana, y atendía todo tipo de necesidades médicas desde el nacimiento hasta la muerte. Se atendían de 500 a 1000 pacientes por mes, 5 a 50 quedándose por noche. Durante los doce años de su existencia atendieron a 15.000 pacientes. Bailes, obras de teatro caseras, sentido del humor, jardinería —ésta fue la cola social que mantuvo al proyecto médico unido.
Al tiempo que el joven equipo médico en Virginia del Oeste vio que el cuidado médico estadounidense necesitaba de una interacción más humana y divertida, también vio que existía una gran necesidad de cuidado médico, amor y humor alrededor del mundo. Patch y sus amigos, jóvenes doctores idealistas, querían caminar hacia el sufrimiento donde la necesidad era mayor: querían involucrarse en el cambio de situaciones de pobreza, enfermedad y sufrimiento de millones alrededor del planeta. De allí parte el involucramiento de muchos jóvenes estadounidenses en programas de ayuda en el mundo entero.
Durante los últimos 20 años, sus equipos han trabajado con Patch no solo para ofrecer cuidado médico e insumos puerta a puerta. Vistiendo su ‘insignia roja de la valentía’ (una nariz de payaso) exportando compasión y humor, así como medicina e insumos desde los Estados Unidos. “Payasear”, dice Patch, “es un truco para acercar el amor”.
No cabe duda de que la medicina en los Estados Unidos está entre las mejores del mundo en términos de curación, siendo líderes en tecnología. ¿Pero en términos de cuidado? Tal como dice Patch, “No prometemos curar, pero prometemos cuidar”.
Hoy, Patch Adams se ha convertido en un conferenciante muy solicitado, y todo el dinero que consigue por las conferencias, se invierte en el Instituto Gesundheit.
El Instituto continua teniendo hoy los mismos mismo principios que tuvo en su origen y que son los siguientes:
Cuidado gratis
Los pacientes son tratados como amigos
Se otorga amplio tiempo para la atención (ejemplo las entrevistas iniciales con los pacientes son de 3 horas de duración)
Toda medicina complementaria es aceptada
La Salud del staff es tan importante como la salud de los pacientes
El cuidado es entregado con diversión y juegos
 *
 Hermoso Ejemplo!

domingo, 5 de enero de 2014

La Historia de la Madre Teresa de Calcuta


Madre Teresa, cuyo nombre de bautismo era Gonxha Agnes Bojaxhiu, nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, actual Macedonia. Su familia era de origen Albanes.
A los 12 años de edad sintió fuertemente el llamado de Dios. Ella sabía que tenía que ser misionera y repartir el amor de Cristo.
A la edad de 18 años, dejó la casa de sus padres en Skopje y se unió a las Hermanas de Loreto, una comunidad Irlandesa de monjas con misiones en la India. Después de algunos meses de formación en Dublin, fue enviada a la India, donde el 24 de mayo de 1931, hizo los votos iniciales como monja.
Desde 1931 hasta 1948 la Madre Teresa enseñó en la Escuela Secundaria de Santa María en Calcuta, pero el sufrimiento y la pobreza que vio fuera de los muros del convento causó una impresión tan profunda en ella que en 1948 recibió el permiso de sus superiores para salir de la escuela del convento y dedicarse ella misma a trabajar entre los más pobres de los pobres, en los barrios de Calcuta. A pesar de que no tenía fondos, ella dependía de la Divina Providencia, y comenzó una escuela al aire libre para los niños de los suburbios. Pronto se le unieron ayudantes voluntarios, y también llegó el apoyo financiero. Esto hizo posible para ella para extender el alcance de su trabajo.
El 7 de octubre de 1950, la Madre Teresa recibió el permiso de la Santa Sede para iniciar su propia orden, “Las Misioneras de la Caridad”, cuya tarea principal era amar y cuidar a las personas que nadie estaba dispuesto a cuidar. En 1965, la Sociedad se convirtió en una Familia Religiosa Internacional por un decreto del Papa Pablo VI.
Hoy la orden comprende las ramas Activas y Contemplativas de Hermanas y Hermanos en muchos países. En 1963 fueron fundadas la rama Contemplativa de las Hermanas y la rama Activa de los Hermanos. En 1979 se añadió la rama Contemplativa de los Hermanos, y en 1984 se estableció la rama de Sacerdotes.
La Sociedad de los Misioneros se ha extendido por todo el mundo, incluyendo la antigua Unión Soviética y los países de Europa del Este. Proporcionando una ayuda eficaz a los más pobres de los pobres en varios países de Asia, África y América Latina, y se comprometen el trabajo de socorro a raíz de catástrofes naturales, como inundaciones, epidemias y hambrunas, y los refugiados. La orden también tiene casas en América del Norte, Europa y Australia, donde cuidan de los confinados, alcohólicos, personas sin hogar, y los enfermos de SIDA.
Sin embargo, su inspiración no se limitó solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó también los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos.
En la década de 1990 había más de un millón de Colaboradores en más de 40 países.
El trabajo de la Madre Teresa fue reconocido y aclamado en todo el mundo y recibió varios premios y distinciones, entre ellos el Premio Juan XXIII de la Paz (1971) y el Premio Nehru por su promoción de la paz y el entendimiento (1972) internacional. También recibió el Premio Balzan (1979) y el premio Templeton y Magsaysay.
Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios.
Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia.
En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo.
Sus últimas semanas de vida las pasó en Calcuta, recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas.
El 5 de septiembre de 1997, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente). Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la llamada de Jesús, “Ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios.
Menos de dos años después de su muerte, a causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el Papa Juan Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre del 2002 el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa.
Fuente:  www.nobelprize.org “Mother Teresa – Biographical”. Copyright © The Nobel Foundation 1979
Vatican.va & Wikipedia, Mother Teresa
Traducido por Marcela Allen Herrera