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lunes, 9 de marzo de 2015

Tus Creencias - Louise L Hay



Las creencias son ideas y pensamientos que aceptamos como verdades. Lo que pensamos de nosotros mismos y del mundo se hace verdad para nosotros. Aquello que decidimos creer puede expandir y enriquecer nuestro mundo. Cada día puede ser una experiencia emocionante, jubilosa y llena de esperanza, pero también puede dejarnos un saldo de tristeza, limitación y dolor. Dos personas que vivan en el mismo ambiente, en las mismas circunstancias, pueden percibir la vida de manera muy diferente. ¿Qué es lo que puede llevarnos de uno a otro de esos mundos? Yo estoy convencida de que son nuestras creencias. Cuando estamos dispuestos a cambiar la estructura primaria de nuestras creencias, entonces podemos experimentar un verdadero cambio en nuestra vida.

Sean cuales fueren las creencias que tengas sobre ti mismo y sobre el mundo, recuerda que sólo son pensamientos, ideas, y que las ideas se pueden cambiar.
Nuestro subconsciente acepta todo aquello que decidimos creer. El Poder Universal jamás nos juzga ni nos critica. Se limita a aceptarnos por nuestro propio valor. Si tienes una creencia que te limita, esa creencia llegará a ser tu verdad. Si crees que eres demasiado bajo, demasiado gorda, demasiado alto, demasiado lista (o no lo suficiente), demasiado rico o demasiado pobre, o que eres incapaz de relacionarte con la gente, entonces esas creencias llegarán a ser tu verdad.
Recuerda que estamos hablando de pensamientos, y que los pensamientos se pueden cambiar. Nuestras opciones respecto de lo que pensamos son ilimitadas, y el momento del poder es siempre este momento, el presente.

¿Qué estás pensando en este momento? Lo que piensas, ¿es positivo o negativo? ¿Quieres que eso que estás pensando construya tu futuro?
De niños, a partir de las reacciones de los adultos que nos rodeaban aprendimos quiénes éramos y qué era la vida. Por eso muchos tenemos una idea de nosotros mismos que no nos pertenece, como no nos pertenecen muchas de las reglas que nos dictan cómo hemos de vivir. Si has vivido con personas que eran desdichadas o coléricas, que se sentían asustadas o culpables, entonces habrás aprendido muchísimas cosas negativas sobre ti mismo y sobre tu mundo.
Cuando crecemos, tenemos tendencia a recrear el ambiente emocional de nuestro hogar de la infancia. También tendemos a reproducir, en nuestras relaciones personales, las que tuvimos con nuestros padres. Si de niños nos criticaban mucho, en nuestra vida adulta buscaremos personas que se comporten de igual modo. Si de niños nos elogiaron, amaron y estimularon, intentaremos reproducir ese mismo comportamiento.

Todo aquello con que nos enfrentamos es un pensamiento, y los pensamientos se pueden cambiar. Sea cual fuere el problema, tus experiencias son los efectos externos de algo interno: tus pensamientos. Incluso el odio a uno mismo es una idea que uno tiene de sí. Esta idea produce un sentimiento, y uno acepta ese sentimiento. Pero si no tuviéramos la idea, no tendríamos el sentimiento. Los pensamientos se pueden cambiar. Cambia el pensamiento y el sentimiento desaparecerá.
El pasado no tiene poder sobre nosotros. No importa cuánto tiempo nos hayamos pasado siguiendo una pauta negativa. Podemos liberarnos de ella en este momento.

Tanto si lo creemos como si no, somos nosotros quienes escogemos nuestros pensamientos. Quizás habitualmente pensemos una y otra vez lo mismo, de modo que no parece que estemos eligiendo nuestros pensamientos, pero en su momento hicimos la opción original. Podemos negamos a pensar ciertas cosas. ¿Cuántas veces te has negado a pensar algo positivo sobre ti mismo? También puedes negarte a pensar algo negativo sobre ti mismo.

La creencia más íntima de todas las personas con quienes he trabajado es siempre: «¡Yo no sirvo para...!» Todas las personas que conozco o con quienes he trabajado padecen, en mayor o menor medida, de sentimientos de culpa o de odio hacia sí mismas. «Yo no sirvo para esto, o no hago lo suficiente para conseguir lo otro, o no me lo merezco», son quejas bien comunes. Pero, ¿a los ojos de quién, o según qué normas no sirves, o no te lo mereces?

Estoy convencida de que el resentimiento, las críticas y el miedo causan la mayoría de los problemas que tenemos en la vida. Estos sentimientos provienen de que culpamos a los demás y no asumimos la responsabilidad de nuestras propias experiencias. Si somos los únicos responsables de todo lo que nos pasa en la vida, entonces no hay nadie a quién culpar. Sea lo que fuere lo que esté sucediendo «ahí fuera», no hace más que reflejar la intimidad de nuestros propios pensamientos.

Nuestro sistema de creencias atrae tal comportamiento. En ti hay alguna idea que atrae a la gente que exterioriza esa clase de comportamiento. Si la gente abusa constantemente de ti o te maltrata, piensa que la pauta es tuya. Esa forma de comportamiento desaparecerá de tu vida cuando cambies la idea que la atrae.
Podemos cambiar nuestra actitud hacia el pasado. El pasado pasó, y no se lo puede cambiar. Es una tontería que nos castiguemos ahora porque alguien, hace mucho tiempo, nos hizo daño.

Si optamos por creer que somos víctimas desvalidas y que para nosotros no hay esperanza, el mundo apoyará nuestra creencia. Nuestras peores opiniones de nosotros mismos se verán confirmadas.
Si optamos por creer que somos responsables de nuestras experiencias, tanto de las buenas como de las supuestamente malas, entonces tendremos la oportunidad de superar y dejar atrás los efectos del pasado. Podemos cambiar; podemos ser libres.


Louise L Hay 

domingo, 25 de enero de 2015

Cambia Tus Palabras - Louise L Hay



Empieza a prestar atención a lo que dices. Si pronuncias palabras negativas o limitadoras, cámbialas. Cuando escucho alguna historia o anécdota negativa, no voy por ahí contándosela a todo el mundo. Creo que ya ha ido demasiado lejos y dejo que se vaya.  En cambio, si escucho una historia positiva la cuento a todo el mundo.

Cuando estés con otras personas, presta atención a lo que dicen y a cómo lo dicen. Trata de relacionar lo que dicen con lo que están experimentando en su vida.
Muchísima gente vive a base de «debería». Cuando escucho la palabra «debería», es como si sonara una campanilla en mi oído. Hay personas a las que se la he escuchado decir, y con frecuencia, más de diez veces en un solo párrafo.
Estas mismas personas no se explican por qué su vida es tan rígida ni por qué no logran cambiar su situación.  Desean controlar cosas que no pueden controlar. Entonces, o bien se culpan a sí mismas o culpan a otra persona. Y después se preguntan por qué no llevan una vida de libertad.

También podemos eliminar la expresión «tengo que» de nuestro vocabulario y de nuestro pensamiento. Cuando lo hagamos, liberaremos todas las presiones que nos autoimponemos.  Nos creamos enormes presiones cuando decimos: «Tengo que ir a trabajar. Tengo que hacer esto. Tengo que... Tengo que...». En su lugar comencemos a decir: «Elijo...». Elijo ir al trabajo porque me da dinero para pagar el alquiler». «Elijo» da una perspectiva totalmente diferente a nuestra vida.
Todo lo que hacemos es por elección, incluso aunque no lo parezca.

Muchas personas usamos también la palabra «pero». Hacemos una afirmación y luego añadimos «pero», lo cual nos orienta en dos direcciones diferentes. Nos enviamos mensajes contradictorios. La próxima vez que hables presta atención al uso que haces de la palabra «pero».

Otra expresión a la que tenemos que prestar atención es «no olvides». Estamos habituados a decir: «No olvides esto o aquello». Y, ¿qué pasa? Que lo olvidamos. Lo que de verdad necesitamos es recordar, no olvidar, de modo que podemos comenzar a emplear la expresión «por favor, recuerda» en lugar de «no olvides».

Cuando te despiertas por la mañana, ¿maldices el hecho de tener que ir a trabajar? ¿Te quejas del tiempo? ¿Te quejas de que te duele la cabeza o la espalda? ¿Qué es lo que piensas o dices en segundo y tercer lugar? ¿Les gritas a tus hijos para que se levanten?
La mayoría de las personas dicen más o menos las mismas cosas cada mañana.
¿Cómo hace que empiece tu día lo que dices? ¿Es un comienzo positivo, alegre y maravilloso? ¿o es malhumorado y crítico? Si te lamentas, gruñes y maldices, esas son las bases que sentarás para ese día.

¿Cuáles son tus últimos pensamientos antes de dormirte? ¿Son potentes pensamientos curativos, o son de inquietud por tu pobreza? Los pensamientos de pobreza no sólo se refieren a la escasez de dinero; son formas negativas de ver cualquier aspecto de tu vida, cualquier cosa que no fluye libremente en tu vida. ¿Te preocupa el mañana? Yo suelo leer algo positivo antes de dormirme. Soy consciente de que mientras duermo hago muchísima limpieza que me prepara para el día siguiente.  Me resulta muy útil traspasar a mis sueños los problemas o interrogantes que tenga. Sé que mis sueños me ayudarán a resolver cualquier cosa que suceda en mi vida.

Un sencillo ejercicio que te sugiero para que te hagas consciente de tus palabras, es colocar una grabadora junto a tu teléfono y grabar la conversación que tenga lugar cada vez que hagas o recibas una llamada.  Cuando la cinta esté llena por ambos lados, escúchala, escucha lo que has dicho y cómo lo has dicho. Lo más probable es que te sorprendas. Escucharás las palabras que empleas y la inflexión de tu voz. Empezarás a tomar conciencia. Si observas que repites algo tres o más veces, anótalo, porque se trata de una clave o pauta. Puede que algunas de tus pautas sean alentadoras, pero también puede haber otras muy negativa.


Extraído del Libro " El Poder esta dentro de ti - Louise L Hay" 


lunes, 8 de diciembre de 2014

Tratamiento de Perdón y Liberación




Hoy es otro precioso día sobre la Tierra y vamos a vivirlo con alegría.
Nadie puede arrebatarme jamás aquello que es mío por derecho propio.
Aunque es posible que no sepa cómo perdonar, me dispongo a comenzar el proceso, sabiendo que encontraré ayuda en todos los aspectos de mi vida.

Elijo perdonar a todo aquel que alguna vez haya hecho algo negativo. Éste es mi día del perdón. Me perdono por todo el daño que hice en el pasado, a mí y a los demás. 
Me libero de la carga de la culpa y la vergüenza. Me alejo del pasado  y vivo en este momento con alegría y aceptación.

Ellos son libres y yo soy libre. Somos uno con el poder que nos ha creado estamos seguros y a salvo.
Y todo está bien en nuestro mundo.

Así Es. Gracias Amado Universo.

-Louise L Hay 

domingo, 7 de diciembre de 2014

El Poder Curativo de Ayudar a los Demás



El hábito regular de ayudar a los demás una vez por semana puede ser tan importante para la salud y la longevidad como el ejercicio regular y una buena alimentación, y ayudar a los demás es también de gran valor para la salud de la comunidad y del mundo. De hecho, podría ser la clave para acabar con el devastador ciclo de miedo, aislamiento y violencia que predomina en nuestra sociedad individualista.

Tender una mano amiga a otras personas es bueno para la vitalidad, el corazón y el sistema inmunitario. A quienes hacen trabajos voluntarios con regularidad les aumenta espectacularmente la esperanza de vida, comparados con aquellos que no realizan ningún servicio para los demás.

Centrar la atención en los demás puede servir para salir del común estado de bloqueo que se produce cuando nos concentramos en la familia, la profesión y las preocupaciones económicas. Ayudar a los demás suele mejorar el ánimo, aumentar el optimismo y nutrirnos con una sensación de auténtica gratitud. Ayudar a alguien menos capaz puede hacer que apreciemos más nuestras habilidades, nuestros conocimientos, nuestra competencia y nuestros puntos fuertes.

El principal beneficio de ayudar parece hallarse en el proceso más que en los resultados. Con esto quiero decir que los beneficios -de quien ayuda y de la persona a la que ayuda- surgen principalmente de las interacciones que se producen en cada momento mientras la actividad de ayuda tiene lugar, y no de si se «arregla» o no un problema social.

Contrariamente a la opinión popular, ayudar a los demás no exige que se le dedique una enorme cantidad de tiempo. Lo único que se necesita es un plan personal que puede variar desde hacer un trabajo programado en alguna organización de voluntarios hasta actos espontáneos de generosidad y amabilidad durante la semana. Al elegir un tipo de ayuda que intensifique los buenos sentimientos y favorezca que continuemos ayudando cada semana, creamos un contacto personal con las personas a las que ayudamos.
Para mantener vivo el entusiasmo, procuremos que la clase de ayuda que proporcionamos sea algo que esté en consonancia con nuestros intereses o habilidades.
Otra cosa maravillosa que puedes hacer es concertar una entrevista de cinco minutos a solas con tu ser amado y comunicarle muchos de los motivos concretos que tienes para apreciarlo. ¿Qué sentido y estímulo puedes encontrar tu pareja y tú en la historia detallada de su relación? Haz una lista antes para poder «bañar» en aprecio y gratitud a tu ser amado.

Algunas sugerencias: ¿Qué fue lo que te atrajo de tu pareja al principio?; " ¿Qué cualidades concretas admiras más en él o ella?; ¿Cuáles fueron algunos de los momentos culminantes cuando comenzaron a salir juntos? ¿Y los momentos de risa y diversión?; ¿Qué te hizo considerar que valía la pena continuar la relación?;  ¿Cómo contribuyó tu pareja a que ambos superaran las diferencias u obstáculos que se presentaron en el camino?; ¿Cuáles son tus recuerdos predilectos de tu primer año de relación?; ¿Qué esfuerzos de tu pareja han servido para que la relación superase los momentos difíciles?

Una vez que hayas hecho la lista de sus experiencias y de las cualidades concretas que aprecias en tu ser amado, hazle partícipe de los resultados. Una regla: La persona que escucha no debe hacer ningún juicio ni negar ninguno de los comentarios elogiosos («Pues, la verdad es que no soy tan considerado», «Nunca he sido tan atractiva; además, ahora tengo que perder cinco kilos»). Después, pueden concertar otra cita para intercambiar los papeles, y concédele a tu pareja cinco minutos para que te diga las cosas concretas que aprecia en ti. Este sencillo ejercicio va bien para sacudirse la indiferencia que crea la rutina y avivar eficazmente la conciencia de las propias cualidades y las de la pareja, conciencia que forma los cimientos compartidos, y a veces ocultos, del amor mutuo.



 -Louise L Hay 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Tu Bienestar Emocional



Te invito a que leas los siguientes enunciados y analices si puedes identificarte con alguno de ellos.

Enunciados
•             Continuamente siento ansiedad.
•             La gente me da miedo.
•             Padezco una intensa soledad.
•             Tengo dificultad para expresar mis sentimientos.
•             No puedo controlar mi mal genio.
•             No puedo concentrarme en nada.
•             Todo el mundo está contra mí.
•             No puedo hacerme valer.
•             Me siento un fracasado.
•             Quisiera ocultarme en algún sitio.

Si puedes identificarte con alguno de estos sentimientos tal vez necesites trabajar con tu bienestar emocional.
Los problemas emocionales se cuentan entre los más dolorosos. En ocasiones, podemos sentirnos enojados, tristes, solitarios, culpables, angustiados o asustados. Cuando estos sentimientos toman la primacía y se vuelven predominantes, la vida puede convertirse en un campo de batalla.

Lo que importa es lo que hacemos con nuestros sentimientos. ¿Los convertiremos en actos sin tener conciencia de lo que hacemos? ¿Castigaremos a otras personas o les impondremos nuestra voluntad? ¿Abusaremos de alguna manera de nosotros mismos?

Con frecuencia, la creencia de no servir, de no valer, constituye la raíz de estos problemas. Una buena salud mental empieza por amarse a uno mismo. Cuando nos amamos y nos aprobamos completamente, tanto en lo bueno como en lo supuestamente malo, podemos empezar a cambiar.

Parte de la auto aceptación está en liberarse de las opiniones ajenas. Muchas de las cosas que hemos llegado a creer sobre nosotros mismos no tienen absolutamente ninguna base real.  Por ejemplo, un hombre joven que se llamaba Eric fue cliente mío hace varios años, cuando yo aún mantenía mi consulta privada. Era alucinantemente guapo, y se ganaba muy bien la vida como modelo. Me contó lo difícil que se le había hecho ir al gimnasio, porque se sentía feo.

Mientras trabajábamos juntos, descubrimos que, durante su infancia, un matoncito del barrio solía llamarlo «feo». Además, tenía la costumbre de golpearlo y amenazarlo constantemente. Para que lo dejaran en paz, y para sentirse seguro, Eric empezó a esconderse, aceptando el hecho de que «no valía». Interiormente, se sentía feo.

Gracias al aprendizaje del amor a sí mismo y a las afirmaciones positivas, Eric ha mejorado enormemente.
Recuerde que los sentimientos de inadecuación se inician con los pensamientos negativos que albergamos sobre nosotros mismos. Sin embargo, tales pensamientos no tienen poder alguno sobre nosotros, a menos que actuemos con arreglo a ellos. Los pensamientos no son más que sartas de palabras que no significan nada. Sólo NOSOTROS les damos significado. Y se lo damos concentrándonos mentalmente, una y otra vez, en los mensajes negativos, creyendo lo peor sobre nosotros mismos. Quien escoge el tipo de significado que damos a los mensajes somos nosotros mismos. Sea cual sea el dolor que podamos estar padeciendo, elijamos pensamientos que nos nutran y nos den apoyo.



                 Sí tu creencia es:                   /                Tu afirmación sera:
  • Continuamente siento ansiedad /  Estoy en paz.
  • La gente me da miedo /  Amar a los demás es fácil cuando me amo y me acepto  
  • Padezco una intensa soledad /  Estoy a salvo, no es más que un cambio.
  • Tengo dificultad para expresar mis sentimientos / Estoy seguro y a salvo cuando, expreso mis sentimientos 
  • No puedo controlar mi mal genio  / Estoy en paz conmigo y con la vida.
  • No puedo concentrarme en nada.  /   Mi visión interior es clara y despejada.
  • Todo el mundo está contra mí  /  Soy digno de amor y todo el mundo me ama.
  • No puedo hacerme valer / Me encanta ser quien soy y hago valer mi poder con  prudencia.
  • Me siento un fracasado  /   Mi vida es un éxito.
  • Quisiera ocultarme en algún sitio  / Ahora trasciendo mis viejos miedos y limitaciones.



Louise L Hay 

martes, 9 de septiembre de 2014

Ayudo a Crear un Mundo Mejor


Uno de mis sueños es ayudar a la creación de un mundo en el que estemos a salvo al amarnos los unos a los otros, donde podamos ser amados y aceptados exactamente tal como somos. Es algo que todos queríamos cuando éramos niños, que nos amaran y nos aceptaran exactamente tal como éramos.
No cuando llegábamos a ser más altos o más inteligentes, o más bonitos, o a parecernos más a nuestro primo, a nuestro hermano o al vecino de enfrente. Lo que queríamos era que nos amaran y nos aceptaran exactamente tal como éramos.

Crecimos y seguimos queriendo lo mismo: que nos amen y nos acepten exactamente tal como somos, aquí mismo y ahora mismo. Pero no vamos a conseguir que nadie lo haga si nosotros no somos capaces de hacerlo primero.
Cuando nos amamos a nosotros mismos se nos hace más fácil amar a los demás. Cuando nos amamos a nosotros mismos, no nos hacemos daño ni se lo hacemos a otras personas. Nos liberamos de todos nuestros prejuicios, de la creencia de que un grupo u otro no es como debiera ser, de que no sirve.
Cuando nos demos cuenta de lo increíblemente bellos que somos todos, obtendremos la paz mundial: un mundo donde todos estemos a salvo al amarnos los unos a los otros.



- Louise L Hay

jueves, 4 de septiembre de 2014

Abro Puertas a la Vida


Estás de pie en el corredor de la Vida, y detrás de ti se han cerrado ya muchísimas puertas, cosas que ya no haces, ni dices, ni piensas; experiencias que ya no tienes.

Delante de ti hay muchas puertas más, y cada una se abre a una experiencia nueva. Aléjate del pasado. A medida que avanzas, mira cómo vas abriendo diversas puertas que dan a experiencias maravillosas que te gustaría tener. Confía en tu guía interior, que te conduce de las maneras que son mejores para ti, y piensa que tu crecimiento espiritual continúa sin detenerse ni un momento. No importa qué puerta abras ni qué puerta cierres; siempre estás a salvo. Eres eterno. Seguirás eternamente pasando de una experiencia otra.


Mira cómo abres las puertas que dan al júbilo, a la paz, a la curación, a la prosperidad y al amor, al entendimiento, la compasión y el perdón, a la libertad, al reconocimiento de tu propio valor, a la autoestima y al amor hacia ti mismo. Todo eso está ahí, ante ti. ¿Qué puerta quieres abrir primero? Recuerda que estás a salvo; no es más que cambio.

Louise L Hay 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Soy Perfecto tal Como Soy



No soy demasiado ni demasiado poco. No tengo que demostrar quién soy a nadie ni a nada. He llegado a saber que soy la perfecta expresión de la Unidad de la Vida.

Estoy contento de ser quien soy. No deseo ser como nadie más, porque no es esa la expresión que he elegido para esta vida. La próxima vez seré diferente. Soy perfecto tal como soy aquí y ahora. Soy suficiente. Soy una con la totalidad de la Vida. No tengo que luchar para ser mejor. Todo lo que  necesito es amarme hoy más que ayer y tratarme a mí mismo como a un ser profundamente amado. Al ser querido por mí mismo, floreceré con un júbilo y una belleza que apenas si puedo empezar a vislumbrar. El amor es el alimento que necesitamos los seres humanos para realizar nuestra grandeza.

Al aprender a amarme más a mí mismo, aprendo a amar más a todo el mundo. Juntos alimentamos amorosamente un mundo cada vez más hermoso. 
Todos sanamos, y el planeta sana también. Con júbilo reconozco mi perfección y la perfección de la Vida. Y así es.

- Louise L Hay 

jueves, 28 de agosto de 2014

Me Acepto Totalmente


Lo más importante del proceso de sanarnos es aceptarnos totalmente a nosotros mismos, con todas nuestras múltiples partes. Aceptémonos cuando actuamos bien y cuando no lo hacemos tan bien, cuando nos asustamos y cuando demostramos nuestro amor, cuando nos comportamos tontamente y cuando nos mostramos brillantes e ingeniosos, cuando fracasamos y cuando ganamos.
Todo esto son distintas facetas de nosotros mismos. La mayoría de nuestros problemas provienen de que rechazamos partes de nosotros mismos: no nos amamos total e incondicionalmente.

Que la mirada que echamos sobre nuestro pasado no sea de vergüenza. Miremos al pasado viendo en él la riqueza y la plenitud de la Vida. Sin esta riqueza y esta plenitud no estaríamos hoy aquí. Cuando nos aceptamos totalmente nos convertimos en seres íntegros y sanos.
Si no te amas total, entera y plenamente, es porque en algún momento aprendiste a no amarte. Pero puedes desaprenderlo. Empieza a ser amable contigo ahora mismo: 

 “Me amo y me acepto exactamente tal como soy. Me apoyo, confío en mí y me acepto allí donde esté. Me pongo la mano sobre el corazón y siento el amor que hay en él. Sé que en él hay mucho lugar para aceptarme tal como soy aquí y ahora. Acepto mi cuerpo, mi peso, mi altura, mi aspecto, mi sexualidad y mis experiencias. Acepto todo lo que he creado para mí mismo. Mi pasado y mi presente. Estoy dispuesto a dejar que mi futuro suceda. Soy una Expresión Divina y Magnífica de la Vida, y me merezco lo mejor de lo mejor. Y lo acepto para mí, ahora.
Acepto los milagros. Acepto sanar. Acepto que estoy a salvo. Y sobre todo, me acepto a mí mismo. Soy un ser único y valioso, y me aprecio como tal. Y así es” 

- Louise L Hay

domingo, 22 de junio de 2014

Merezco lo Mejor

A veces no hacemos ningún esfuerzo por crearnos una vida mejor porque creemos que no nos la merecemos. Esta creencia puede remontarse a las primeras experiencias de nuestra infancia. Tal vez nos dijeron que no podíamos tener lo que queríamos si no nos terminábamos la comida, o no limpiábamos nuestra habitación o no guardábamos los juguetes. Puede ser que estemos tratando de actuar según la opinión o las ideas de otra persona, que no tienen nada que ver con nuestra propia realidad.
El hecho de tener algo bueno no tiene nada que ver con el merecimiento. Lo que lo obstaculiza es nuestra falta de disposición para aceptarlo. Date permiso para aceptar lo bueno, independientemente de que te parezca que no te lo mereces. Para ello practica el «tratamiento de merecimiento» que te propongo a continuación. En pocas palabras, los tratamientos son enunciados positivos que se hacen en cualquier situación dada para establecer nuevas pautas de pensamiento y disolver las antiguas.
TRATAMIENTO DE MERECIMIENTO
Yo Soy digno y merecedor de todo lo bueno. No sólo de algo, de un poquito, sino de todo lo bueno. Ahora estoy superando todos los pensamientos negativos que me limitan.
Me libero de las limitaciones impuestas por mis padres. Los amo, y puedo ir más allá de ellos. No respondo a sus opiniones negativas ni a sus creencias restrictivas.
No estoy atado por ninguno de los miedos ni de los prejuicios de la sociedad en que vivo. Ya no me identifico con ningún tipo de limitación. En mi mente gozo de una libertad total.
Penetro ahora en un nuevo espacio de conciencia, donde estoy dispuesto a verme a mí mismo de una manera diferente.
Estoy dispuesto a crear ideas nuevas respecto de mí mismo y de mí vida. Mi nueva manera de pensar se expresa en experiencias nuevas.
Ahora sé y afirmo que soy una y la misma cosa con el Próspero Poder del Universo. Por eso, ahora prospero de múltiples maneras. La totalidad de las posibilidades se abre ante mí.
Me merezco la vida, una vida buena.
Me merezco el amor: abundancia de amor.
Me merezco tener buena salud.
Me merezco vivir cómodamente y prosperar.
Me merezco la libertad de ser todo aquello que soy capaz de ser.
Me merezco más que eso: me merezco todo lo bueno.
El Universo está más que dispuesto a manifestar mis nuevas creencias, y yo acepto esta abundancia de vida con júbilo, placer y gratitud. Porque me la merezco, la acepto, y sé que es verdad.
Louise L Hay – Extracto del libro ” Amate a ti Mismo”

viernes, 6 de junio de 2014

Ejercicio de Visualización: Nuestro Niño Interno



A continuación un hermoso ejercicio extraído del libro “Usted Puede Sanar su Vida” de Louise L Hay, el cual nos ayuda a reconciliarnos con nuestro niño interno, dejando atrás los errores y heridas del pasado. 
Para comenzar, visualizate como una criatura de cinco o seis años. Mira profundamente los ojos de ese niño. Vea la ansiedad que hay en ellos y comprenda que la única cosa que quiere de usted es amor. Tiéndale los brazos y envuélvalo en ellos. Abrácelo con amor y ternura, dígale cuánto lo ama, cuánto lo quiere, cuánto le importa. Admire a ese niño, admírelo totalmente y dígale que está perfectamente bien cometer errores mientras se aprende. Prométale que usted estará siempre con él, pase lo que pase. Ahora, deje que ese niño se vuelva muy, muy pequeño, hasta que pueda guardárselo dentro del corazón. Consérvelo allí para que cada vez que mire abajo pueda ver esa carita que se levanta para mirarlo y brindarle todo su amor.
Ahora, visualice a su madre como a una niña de cuatro o cinco años, asustada y en busca de amor, sin saber dónde encontrarlo. Tiéndale los brazos, abrácela y hágale saber cuánto la ama, cuánto se preocupa por ella. Dígale que puede confiar en que usted esté siempre allí, pase lo que pase. Cuando se tranquilice y empiece a sentirse segura, deje que se vuelva muy pequeñita, hasta que pueda albergarla en su corazón, y guárdela allí, junto con su niño, para que se den muchísimo amor el uno al otro.
Ahora imagínese a su padre como un niño de tres o cuatro años, asustado y llorando, en busca de amor. Vea cómo le ruedan las lágrimas por la carita, sin saber a quién volverse. Usted, que ya sabe cómo consolar a niños asustados, tienda los brazos para acoger al cuerpecito tembloroso. Consuélelo, arrúllelo, hágale sentir cuánto lo ama. Asegúrele que usted estará siempre allí, con él.
Cuando se le hayan secado las lágrimas, y cuando usted pueda sentirlo lleno de amor y de paz, deje que se vuelva muy pequeño hasta que pueda acogerlo en su corazón. Y guárdelo allí para que los tres pequeños puedan darse unos a otros mucho amor, y usted pueda amarlos a los tres.
Hay tanto amor en su corazón que con él podría curar a todo el planeta. Pero por ahora limitémonos a dejar que ese amor sirva para curarlo a usted. Sienta cómo una cálida ternura empieza a arder en el centro de su corazón, algo afectuoso y dulce. Y deje que ese sentimiento empiece a cambiar la forma en que usted piensa y habla de sí mismo.
En la infinitud de la vida, donde estoy, todo es perfecto, completo y entero.


martes, 20 de mayo de 2014

Cada Momento es un Nuevo Comienzo



El momento del poder es siempre el presente. ¿Dónde se producen los cambios? Aquí y ahora, ¡en nuestra propia mente!
No importa durante cuánto tiempo hayamos seguido un modelo negativo o sufrido una enfermedad o una mala relación, o padecido dificultades financieras. No importa durante cuánto tiempo nos hayamos aborrecido a nosotros mismos. ¡Hoy podemos empezar a cambiar!
Ya no es necesario que su problema sea su verdad. Ahora puede desvanecerse en la nada donde se originó. Usted puede hacerlo.
Recuerde: ¡en su mente no piensa nadie más que usted! Usted es el poder y la autoridad en su mundo.
Sus ideas y creencias del pasado han creado este momento, y todos los que lo antecedieron. Lo que usted en este momento decida pensar y creer creará el momento siguiente, y el día de mañana, el mes que viene y el próximo año.
Sí, le estoy dando el más maravilloso de los consejos, fruto de mis años de experiencia, y, sin embargo, usted puede seguir escogiendo pensar las mismas cosas de siempre, puede negarse a cambiar y quedarse con todos sus problemas.
En su mundo, ¡el poder es usted! ¡Usted puede conseguir cualquier cosa en que decida pensar!
Este momento inicia el nuevo proceso. Cada momento es un comienzo nuevo, y este es un comienzo nuevo para usted, ¡aquí y ahora! Es estupendo saberlo. ¡Este momento es el Momento del Poder! ¡Es el momento en que se inicia el cambio!
Deténgase un momento y atrape lo que ahora mismo esté pensando. Si es verdad que sus pensamientos configuran su vida, ¿querría usted que lo que ahora mismo estaba pensando se convirtiera en su verdad? Si su pensamiento era de preocupación, de cólera, de resentimiento, de venganza o de miedo, ¿de qué forma cree que volverá a usted?
No siempre es fácil atrapar nuestros pensamientos, que se mueven con tanta rapidez. Sin embargo, ahora mismo podemos empezar a vigilar y a escuchar lo que decimos. Si se oye expresar cualquier cosa negativa, deténgase en mitad de la frase. Vuelva a formular la oración, o abandónela simplemente. Incluso podría decirle: “¡Fuera!”.
Imagínese que está haciendo cola en el autoservicio de un hotel de lujo, donde en vez de platos de comida se sirven platos de pensamientos. Usted puede elegir todos los que quiera. Esas ideas son las que crearán sus experiencias futuras.
Ahora bien, si escoge ideas que le creen problemas y sufrimiento, estará haciendo una tontería, como si eligiera comidas que siempre le caen mal. Sin embargo, tan pronto como descubre cuáles son las comidas que le hacen daño, las evita. Lo mismo tiene que hacer con los pensamientos. Manténgase lejos de las ideas que le causan problemas y dolor.
Uno de mis primeros maestros, el doctor Raymond Charles Barker, solía repetir: —Cuando hay un problema, no hay nada que hacer; hay algo que saber.
Es la mente quien crea el futuro. Cuando en nuestro presente hay algo indeseable, debemos recurrir a la mente para que cambie la situación. Y podemos empezar a cambiar ya, en este mismo segundo.
Mi deseo más profundo es que algún día el tema de cómo funcionan los pensamientos sea lo primero que se enseñe en la escuela. Jamás he entendido qué importancia tiene hacer que los niños memoricen las fechas de una serie de batallas. Me parece un total desperdicio de energía mental. En cambio, podríamos enseñarles cosas realmente importantes: cómo funciona la mente, cómo invertir dinero para tener seguridad financiera, cómo ser padre o madre, cómo tener buenas relaciones y cómo crear y mantener sentimientos de autoestima y de apreciación de uno mismo.
¿Se imagina cómo sería una generación de adultos a quienes en la escuela, además del plan de estudios normal, se les hubieran enseñado estos temas? Piense cómo se manifestarían esas verdades.
Serían seres humanos felices, que se sentirían en paz consigo mismos, no tendrían dificultades financieras y enriquecerían la economía con inversiones prudentes de su dinero, personas que tendrían buenas relaciones con todo el mundo, que se sentirían cómodas en el papel de padres y crearían otra generación de seres humanos que se sientan bien consigo mismos. Y, dentro de todo esto, cada persona seguiría siendo un individuo y expresando su propia creatividad.
“En la infinitud de la vida, donde estoy, todo es perfecto, completo y entero.
Ya no escojo creer en las viejas limitaciones y carencias.
Ahora opto por empezar a verme como el Universo me ve, perfecto, completo y entero.
La verdad de mi Ser es que fui creado perfecto, completo y entero.
Ahora soy perfecto, completo y entero, y seré siempre perfecto, completo y entero.
Ahora elijo vivir mi vida en función de esto que entiendo.
Estoy en el lugar y en el momento adecuado, haciendo aquello que me corresponde
hacer. Todo está bien en mi mundo”
Extracto del Libro “Usted puede Sanar su Vida” – Louise L Hay.

domingo, 18 de mayo de 2014

No Dejes que el Pasado te Inmovilice

Muchas personas no pueden disfrutar del día de hoy a causa de algo que sucedió en el pasado. Como antes no hicieron algo, o no lo hicieron de cierta manera, no pueden vivir plenamente ahora. Como ya no tienen algo que tuvieron, no pueden disfrutar del presente. Porque en el pasado alguien los hirió, ahora no quieren aceptar el amor. Como una vez que se comportaron de cierta manera les sucedió algo desagradable, están seguros de que volverá a sucederles si actúan de ese modo. Porque una vez hicieron algo de lo cual se arrepintieron, se consideran para siempre malas personas. Alguien les hizo una mala pasada en una ocasión, y ahora están seguros de que su vida no es lo que ellos quisieran por culpa de aquella persona. Porque en el pasado una situación los indignó, sintieron maltratados, jamás han querido perdonar ni olvidar.
- Porque no me invitaron a la fiesta de fin de curso, hoy no puedo disfrutar de la vida. - Porque en mi primera prueba de selección no tuve éxito, ahora todas las pruebas me aterrorizan. - Porque estoy divorciado, no puedo llevar una vida plena. - Porque mi primera relación amorosa terminó, me he cerrado para siempre al amor. - Porque en una ocasión me dijeron algo hiriente, jamás volveré a confiar en nadie. - Porque una vez robé algo, debo autocastigarme siempre. - Porque de niño fui pobre, jamás llegaré a ninguna parte.
Lo que muchas veces nos negamos a reconocer es que aferramos al pasado, haya sido lo que haya sido y por más terrible que fuera, sólo sirve para hacernos daño. A “ellos en realidad no les importa, y por lo común, ni siquiera se dan cuenta. Si nos negamos a vivir plenamente el momento presente, sólo nos hacemos daño a nosotros mismos.
El pasado pasó, pertenece al ayer y no es posible cambiarlo. Este momento es el único en que podemos vivir. Hasta cuando nos quejamos del pasado, nuestro recuerdo de él se da en el presente, y en el proceso nos estamos perdiendo la verdadera vivencia de este momento.
Ejercicio: Renunciamiento
Liberemos ahora la mente del pasado, renunciando al apego emocional que sentimos por él. Dejemos que los recuerdos no sean más que recuerdos. Si uno vuelve a pensar en la ropa que solía usar cuando estaba en tercer grado, eso no tiene por lo general ninguna connotación emocional; no es más que un recuerdo. Lo mismo puede ocurrir con todos los sucesos pasados de la vida. A medida que los desnudamos de su carga afectiva, adquirimos mayor libertad de valernos de todo nuestro poder mental para disfrutar de este momento y crear nuestro futuro.
Haga una lista de todas las cosas de las que está dispuesto a “soltarse”. ¿Está realmente dispuesto a hacerlo? Fíjese en sus reacciones. ¿Hasta qué punto está dispuesto a hacer eso? ¿Qué nivel alcanza su resistencia a cambiar?
 El perdón
El paso siguiente es el perdón. Perdonarnos y perdonar a los demás es algo que nos libera del pasado. Yo sé que cuando nos quedamos atascados, por lo general eso significa que hay algo más que perdonar. Si en el momento presente no vamos fluyendo libremente con la vida, generalmente eso quiere decir que nos estamos aferrando a algo pasado. Puede ser arrepentimiento, tristeza, dolor, miedo, culpa, reproche, cólera, resentimiento e incluso, a veces, deseo de venganza. Cada uno de estos atados se genera en un reducto de dureza, en una negativa implacable a renunciar, a aferrarse y a instalarse en el presente.
El amor es siempre la respuesta a una especie de curación. Y la senda que conduce al amor es el perdón. Al perdonar se disuelve el resentimiento.
Ejercicio: El perdón
Siéntese quieto, con los ojos cerrados, y diga: “La persona a quien necesito perdonar es…, y la perdono por…”. Repita insistentemente el ejercicio. A algunos tendrá muchas cosas que perdonarles, a otros solamente una o dos. Luego imagínese que la persona a quien está perdonando le dice: “Gracias, ahora te libero”.
Hágalo durante cinco o diez minutos por lo menos, buscando en su corazón todas las injusticias que aún alberga, y después suéltelas; no siga aferrándose a ellas.
 Extracto del Libro “Usted puede Sanar su Vida” – Louise L Hay.

viernes, 16 de mayo de 2014

El Control de la Mente


Dentro de usted hay un poder y una inteligencia increíbles, que responden constantemente a sus ideas y a sus palabras. A medida que aprenda a controlar la mente escogiendo conscientemente sus pensamientos, irá ganándose como aliado a ese poder.
No crea que la mente es la que lo controla; es usted quien controla a su mente. Usted la usa. Usted puede cambiar y dejar de tener esas viejas ideas.  Cuando su pensamiento habitual le diga que “es tan difícil cambiar”, asuma usted el control mental. Hable con su mente; dígale: “Ahora opto por creer que cada vez se me va haciendo más fácil cambiar”.  Tal vez tenga que repetir varias veces este diálogo con su mente para que ella reconozca que el control lo lleva usted, y que lo que usted dice es lo que vale.
Lo único que usted puede controlar es su pensamiento presente .Sus pensamientos de antes ya no están; no hay nada que usted puede hacer con ellos, como no sea vivir hasta agotar las experiencias que ellos causaron. Sus pensamientos futuros aún no se han formado, y usted no sabe cuáles serán. Su pensamiento actual, lo que está pensando en este mismo momento, está totalmente bajo su control.
Ejemplo: Si durante mucho tiempo ha permitido que su hijo pequeño se quedara hasta que él quisiera, y ahora usted toma la decisión de que el niño se acueste todas las noches temprano, ¿qué cree que pasará la primera noche? El niño se rebelará contra esa nueva regla; es probable que chille y patalee y haga todo lo posible por no irse a la cama. Si en este momento usted afloja, el niño ganará, e intentará siempre controlar la situación.  Sin embargo, si usted mantiene tranquilamente su decisión e insiste con firmeza en que ése es el nuevo horario para acostarse, la rebeldía irá disminuyendo, y en dos o tres noches la nueva rutina habrá quedado establecida.
Lo mismo sucede con su mente: si duda, al principio se rebelará. No querrá someterse a un nuevo entrenamiento. Pero el control lo lleva usted, y si se mantiene firme, en muy poco tiempo la nueva manera de pensar habrá quedado establecida. Y usted se sentirá espléndidamente al darse cuenta de que no es una víctima de sus propios pensamientos, sino el señor de su propia mente.
Ejercicio: Desprenderse
Mientras va leyendo esto, haga una inspiración profunda, y mientras exhala deje que toda la tensión desaparezca de su cuerpo. Deje que se relajen el cuero cabelludo, la frente y la cara. La cabeza no necesita estar tensa para que usted pueda seguir leyendo. Deje que se relajen la lengua, la garganta y los hombros. Deje que se relajen la espalda, el abdomen y la pelvis. Respire en paz mientras relaja las piernas y los pies.
¿Se ha producido algún cambio importante en su cuerpo desde que empezó el párrafo anterior? Sienta hasta qué punto se reprime. Si lo está haciendo con el cuerpo, lo está haciendo con la mente.
En esta posición cómoda y relajada, dígase: “Estoy dispuesto a desprenderme. No me reprimo. Me aflojo. Aflojo toda tensión. Renuncio a todo miedo, a todo enojo. Me libero de toda culpa, de toda tristeza. Renuncio a todas las viejas limitaciones.
Me desprendo de todo esto y estoy en paz. Estoy en paz conmigo mismo. Estoy en paz con el proceso de la vida. Estoy a salvo y seguro”.
Practique dos o tres veces este ejercicio. Sienta el aflojamiento que implica desprenderse. Repítalo cada vez que sienta que empiezan a acosarlo pensamientos negativos. Se necesita cierta práctica para que la rutina se haga parte de usted. Cuando uno empieza por ponerse en este estado pacífico y relajado, es más fácil que las afirmaciones “prendan”, porque uno está abierto y receptivo ante ellas. No hay necesidad de pugna, de ninguna clase de esfuerzo. Simplemente, relájese y piense en las cosas apropiadas. Sí, es así de fácil.
Extracto del Libro “Usted puede Sanar su Vida” – Louise L Hay.