TRADUCCION

jueves, 28 de febrero de 2013

Cuántos continentes hay en el mundo 5, 6 o 7?


Muchos se sorprenderán al saber que si preguntas cuantos son los continentes, es posible que las respuestas que obtengas varíen entre 5 y 7.

Cuando pequeños aprendimos en la escuela cuántos y cuáles eran exactamente los continentes que hay en el mundo. Nuestra profesora se encargó que memorizáramos los nombres y en un mapa nos indicó donde estaban ubicados y que países comprendía cada uno de ellos.

Esa información la llevamos muy clara en nuestras mentes hasta que somos adultos y por  supuesto pensamos que para todo el mundo es igual. Nunca imaginamos que alguien podría saber algo distinto hasta que nos encontramos con un extranjero o visitamos otro país y alguien hace algún comentario sobre el tema. Entonces absolutamente sorprendidos descubrimos  que para algunos pueden ser  5, 6 o 7 dependiendo de dónde se pregunte.

Quienes  viven  en Estados Unidos o Canadá, han aprendido que son siete. América del  norte es separada de América del  sur y además se incluye a la Antártica. Los siete continentes son: África, América del Norte, América del Sur, Antártica, Asia, Australia y Europa. Este modelo es aceptado en la mayoría de los países de habla inglesa.

En la mayor parte de los países Latino Americanos, se enseña que son cinco. Las diferencias con el modelo anterior es que no incluye a la Antártica como un continente independiente y América no es dividida entre norte y sur, ya que no hay ninguna extensión  de agua que los separe. Prueba de ello es que es posible caminar desde Chile hasta Canadá.  Los cinco continentes son: América, África, Asia, Europa y Oceanía.

En Rusia, Europa Oriental y Japón aprenden que son seis. Para ellos Europa y Asia forman un solo continente, ya que tampoco existe ninguna extensión de agua que los separe. La unión de ellos es conocida con el nombre de “Eurasia”. Los seis continentes son: África, América del Norte, América del Sur, Antártica, Australia y Eurasia.

Entonces, la próxima vez que alguien te pregunte ¿cuantos continentes hay en el mundo? Deberás responder “Quien pregunta”.

Por Marcela Allen Herrera



martes, 26 de febrero de 2013

Ahora que soy Madre

Esta mañana iba subiendo a mi carro cuando me di cuenta que llevaba puesto zapatos de diferente color. De mi interior salió una risa  – ¿cómo puedo ser tan distraída? – pensé. ¿Cómo no me di cuenta antes? - En ese momento miré a mi bebé sentado tranquilamente en su silla. Parecía un  muñequito, su camisa azul impecable, sus pequeños jeans  y su pelo muy ordenado, listo para salir. Entonces comprendí que no era una cuestión de distracción sino de prioridad. Y es que no hay nada más importante ni que requiera de más atención, que este ser pequeñito que está sentado ahí.
Me puse a pensar en lo diferente que eran mis mañanas antes de ser madre.  Recuerdo que al despertar acostumbraba practicar una pequeña meditación para alinear mis energías y comenzar mi día en perfecta armonía. Luego de una maravillosa y relajada ducha tibia, me arreglaba lo cual incluía peinado y maquillaje y me iba a desayunar, jamás salía de casa sin antes un buen desayuno. Había tiempo suficiente para todo esto. 
Ahora que soy madre, los gritos de mi bebé me despiertan por las mañanas antes que el reloj marque las 6. El mundo para él es demasiado interesante como para desperdiciarlo en cama, hay mucho por recorrer y explorar. Así que ¡a levantarse!  Mis duchas son ahora entre balbuceos y gritos. El maquillaje se transformó  en una simple “manito de gato” y el peinado en una rápida “cola de caballo”, que valga decir es lo más práctico para que mi hijo no me jale los cabellos. ¿Desayuno? -Oops, casi lo olvido!- Abro el refrigerador y miro que puedo tomar – Un rápido vaso de leche estará bien- Lo importante es que mi hijo esta bañado, tomado de desayuno y luciendo perfecto. Eso es suficiente para mí.
Mientras conducía y con estos pensamientos en mi mente, escuchaba sus balbuceos y risas. Miré por el espejo retrovisor y vi su carita sonriente mirándome, parecía que quería decirme algo. Al llegar a destino lo saqué de su silla, sus pequeños bracitos rodearon mi cuello y puso su cabeza sobre mi hombro. Respiré profundamente y caminé con el muy junto a mí, necesitaba sentirlo cerca.  Después de un rato alejó su cara de la mía, me miró y después de balbucear algunas palabras volvió a abrazarme fuertemente. Creo que era su forma de decirme “te quiero”.
Desde que soy madre mi vida ya no es la de antes, mi universo entero cambió. Hoy soy más feliz porque tengo a mi lado a este ser pequeñito, que me necesita más que nada en este mundo porque para él yo soy su mundo.  El que me busca con la mirada cuando ve personas extrañas y tira sus bracitos hacia mí porque para él no hay nada mejor que estar conmigo.  El que me ha enseñado a reír con las cosas más triviales  y es porque su risa me contagia. El que me ha enseñado a ver el mundo con otros ojos, con la inocencia de la primera vez, para el todo es nuevo y hoy lo es también para mí también.  El me enseñó que soy una mujer fuerte y que si pude darle la vida no hay nada que no pueda hacer en este mundo. Lo llevé durante nueve meses conmigo y ese es un lazo de amor que nos acompañara por siempre.
Hoy que las reuniones de trabajo se transformaron en juegos y rondas infantiles; hoy que ya no soy dueña de mi tiempo porque mi tiempo es suyo; hoy que mis noches son intermitentes e interrumpidas por llantos nocturnos que me llaman; hoy que soy madre me doy cuenta que la felicidad está ahí, en lo más simple, en lo más pequeño, en su sonrisa, en su mirada, en sus palabras diciéndome, “mamá”.
Porque más allá de las cosas a las que renuncias es cuanto ganas. No hay nada que pueda realmente explicar lo que es ser madre solo puedo decir que no hay nada más hermoso en la vida que la felicidad que te puede dar un hijo.
Marcela Allen