TRADUCCION

miércoles, 30 de julio de 2014

Vive Este Momento




"Si cuando estás llevando agua estás simplemente llevando el agua, si no creas ningún problema con ello y simplemente llevas agua, si tu mente está sin nubes y el cielo vacío, si estás simplemente llevando agua, entonces eres un buda.  Al comer, simplemente come sin hacer nada más. Cuando estamos comiendo estamos haciendo miles y miles de cosas. Puede que la mente no esté en ello en absoluto. Puede que tu cuerpo esté comiendo como un robot; puede que tu mente esté en otro sitio.

Hace unos pocos días estuvo aquí un estudiante universitario. Sus exámenes se están acercando, así que vino a preguntarme: "Estoy muy confuso, y el problema es éste: me he enamorado de una chica. Cuando estoy con la chica, pienso en mis exámenes, y cuando estudio pienso sólo en mi chica. Así que ¿qué hacer? Cuando estoy leyendo, estudiando, no estoy en ello, estoy con mi chica en mi imaginación. Y cuando estoy con mi chica, nunca estoy con ella; estoy pensando en mis problemas, en mis exámenes, que se están acercando. De modo que todo se ha vuelto un lío".

Así es como todo el mundo se ha vuelto un lío, no sólo ese chico. Mientras estás en la oficina piensas en tu casa; mientras estás en casa estás en la oficina. Y no puedes hacer algo tan mágico. Cuando estás en casa sólo puedes estar en casa, no puedes estar en la oficina. Y si estás en la oficina, no estás cuerdo, estás loco. Entonces todo se mete en todo lo demás. Entonces nada es claro. Y esta mente es un problema...

Parece simple: si al comer puedes sólo comer; si al estar sentado puedes simplemente estar sentado, sin hacer nada más; si puedes permanecer con el momento y no irte de él; si puedes estar fundido con el momento sin futuro, sin pasado; si este momento de ahora es la única existencia...entonces eres un buda; esta mente misma se vuelve una mente búdica".


Osho.

martes, 29 de julio de 2014

Las Pequeñas Grandes Cosas de la Vida


"Simplemente sean positivos y disfruten más, rían más, dancen más, canten. Permanezcan más y más alegres, entusiastas sobre las cosas pequeñas, muy pequeñas. La vida consiste de cosas pequeñas, pero si pueden aportar la cualidad de la alegría a las cosas pequeñas, el resultado es tremendo.

Así que no esperen que suceda algo grande. Las cosas grandes acon­tecen, no es que no sucedan, pero no esperen a que eso grande tenga lugar. Sucede sólo cuando empiezan a vivir las cosas pequeñas, corrientes y cotidianas con una mente nueva, con una nueva frescura, vitalidad, entusiasmo. Entonces, poco a poco, acumulan, y esa acumulación un día estalla en puro júbilo.

Pero nadie sabe cuándo sucederá. Uno ha de seguir recogiendo gui­jarros de la playa. La totalidad se convierte en el gran acontecimiento. Cuando recoges un guijarro, no es más que un guijarro. Cuando todos los guijarros están juntos, de pronto son diamantes. Ese es el milagro de la vida. De modo que no necesitas pensar en esas grandes cosas.

Hay muchas personas en el mundo que se lo pierden porque siem­pre están esperando que suceda algo grande. No puede acontecer. Tiene lugar sólo a través de cosas pequeñas: comer, desayunar, pasear, darse un baño, charlar con un amigo, estar sentado a solas contemplando el cielo o tumbado en la cama sin hacer nada. La vida está compuesta de estas pequeñas cosas. Es la materia misma de la vida".


Osho

domingo, 27 de julio de 2014

Eterno Presente


Todo lo que es, fue y será, siempre es Aquí y Ahora. Es el eterno momento, sin tiempo; lo abarca todo, fuera de él no hay nada, es la vida. Este momento presente, sea cual sea su contenido, es lo único que es real.  El eterno presente es la conciencia de la unidad de todas las cosas, procesos y seres vivos.
Por lo general imaginamos y experimentamos la vida como una cadena de interminables momentos, donde un momento da paso al siguiente. Vivimos creyendo que viajamos del pasado hacia el futuro y que el momento presente es solo el nexo de unión, el punto de encuentro.
Esto es una equivocación fundamental, porque tanto el futuro como el pasado, sencillamente no existen, son solo proyecciones mentales. El tiempo es solo una idea, un pensamiento abstracto, un medio que utilizamos para fines prácticos, (para organizar y entender intelectualmente la vida), lo importante es no confundir el medio con la realidad.
La experiencia solo existe en este único momento en que es sentida, es decir en el momento presente, el aquí y ahora. Aunque esto pueda parecer muy obvio, es una realidad que no admitimos, puesto que normalmente estamos tan ocupados con el pasado y el futuro que ignoramos lo único que realmente importa y existe, el momento presente. Estamos tan ocupados intentando mejorar nuestra vida, que nos olvidamos de vivirla y de este modo vivimos como si nunca fuésemos a morir y morimos como si nunca hubiésemos vivido.
El maestro Eckhart lo describe magistralmente en el siguiente texto: “El tiempo es lo que impide que la luz penetre en nosotros. No hay mayor obstáculo a Dios (conciencia despierta) que el tiempo.”
Vivimos en esta equivocación, que nos conduce directamente a la autofrustración y sufrimiento. Sufrimos añorando o lamentándonos del pasado o vivimos en una proyección de un futuro mejor, e incluso podemos tener miedo de lo que nos pueda pasar en ese supuesto futuro. Vivimos sin vivir, en un  mundo inventado, y así nos escapa la plenitud de la vida. Sin tiempo no hay sufrimiento. Nos hemos perdido en el laberinto de los pensamientos y vivimos recluidos en una cárcel mental.
“Las rosas que están bajo mis ventanas no señalan a las rosas anteriores o a rosas mejores; son las que son y existen hoy en Dios (en el Ser). No conocen ningún tiempo. Las rosas simplemente están ahí, y son en cada instante de su existencia absolutamente perfectas.  Pero el ser humano se recuerda y aplaza, no vive en la presencia, mira atrás quejándose sobre el pasado o imaginando (ignorando la abundancia del presente) un futuro mejor. No puede vivir feliz y fuerte, hasta que no aprende a vivir con la naturaleza en la presencia – mas allá del tiempo.”  Con este texto, Ralph Waldo Emerson describe perfectamente como nos hemos alejado de lo único que es real.
Cuando comprendemos que solo existe el eterno momento, sin tiempo, donde todo es sanado, el conocimiento de uno mismo brota de forma natural desde nuestro interior hacia el mundo, las limitaciones se disuelven y nos damos cuenta que no hay nada detrás o delante de nosotros, solo el infinito y vasto espacio del momento presente. Somos el momento presente.
Por: Karsten Ramser.

viernes, 25 de julio de 2014

Mensaje Divino


El estado del ser que elijas experimentar en relación a otros será la causa de lo que Tú mismo experimentes.
El ser que decidas manifestar, será lo que la vida te dará. El ser elegido es el pedido y tu experiencia es la respuesta del universo a tu pedido. Nadie puede ingresar en tu mundo interior. 
Lo que seas en relación a los otros serán contigo. Es el ser que experimentarás.
La ilusión te hace creer que te relacionas con otros, pero eso no es posible. En todo momento te relacionas contigo mismo en presencia de otros.La vida siempre te dará lo que decidas ser. No importa con quienes te relaciones, tuya será la experiencia.
En todo momento estás eligiendo y decidiendo, manifestar, crear y experimentar algún aspecto de tu ser. Y son tus aparentes relaciones con los demás, las que te permiten conocerte a ti mismo, en tu propia experiencia.
Sólo existe una relación, es la relación contigo mismo. Los otros y los acontecimientos son Dioses y milagros, convocados por ti mismo en tu camino de realización, en tu sendero hacia tu ser real.
Escucha al maestro interno.  Nadie te da nada, tú eres la fuente y vas a recibir lo que des. Das quien estás siendo, pues esto te estás dando.
Lo que estás dando, es lo que estás siendo.Lo que estás recibiendo, es lo que estás siendo. Lo que estás siendo en relación a otros, es lo que estás experimentando.
Siempre se te dio lo que has pedido y en todo momento pediste al aspecto de tu ser que decidiste manifestar.
Al final del camino, cuando finalice este capítulo del libro de tu vida, nuevamente serás consciente de la inocencia absoluta, de quienes te acompañaron y verás que ellos te permitieron cumplir con tu anhelo jamás imaginado. La posibilidad de experimentar tus aspectos más elevados. Verás que ellos cumplieron con todos los pactos acordados, que te llevaron muchas veces a experimentar tus aspectos más bajos y así hacer físicamente posible que te manifiestes conscientemente.
La gran justicia te será revelada, cuando seas capaz de ver que nadie jamás te dañó y que todos los daños recibidos, fueron por ti imaginados, creados y experimentados.
Similarmente y ante tu sorpresa, también sabrás que aquellos dolores y sufrimientos con los que tú creías dañar a otros fueron también fruto de tu propia imaginación. Porque lo que es para ti, es exactamente igual para tus hermanos. Todo dolor y sufrimiento padecido, fueron por ellos imaginados, creados y experimentados.
Y sabrás que todo el daño, sólo puede ser auto-infligido. Y también sabrás que el amor que escatimaste a ti mismo te lo quitaste.
Aún el miedo más intenso, el dolor más profundo, la traición más artera, la ofensa menos esperada, la agresión más hiriente, lo más temido, fueron todas magníficas expresiones por ti elegidas, aun cuando tú siempre en estos casos hayas elegido experimentar otro aspecto de tu ser. La creencia que fueron “otros”, los “verdaderos” causantes de tanta injusticia y sufrimiento en tu propio interior.
Nunca han existido ni existirán injusticias en el plan perfecto de la vida. Pero si es posible que las hayas imaginado cuando has caído en la ilusión y el espejismo de los planos inferiores de conciencia.
Al final de camino te verás como lo que siempre fuiste y serás el creador absoluto y libre de todas tus experiencias.  Y cuando veas tu vida, a la luz de esta conciencia más elevada, sentirás una compasión enorme por ti mismo y desearás haber evitado tanto dolor y sufrimiento. Entonces pedirás una nueva oportunidad.
Ahora, si tú lo dispones, tienes una nueva oportunidad, de recordar y utilizar la vida física para conocerte a ti mismo en tus aspectos más elevados. Así como lo soñaste antes de volver.
Como siempre, el acuerdo sigue siendo el mismo:
Tú pides y Yo concedo, exactamente lo que tú pides.
¿Qué me pedirás el próximo momento? ¿Y en el siguiente?  ¿Y en el siguiente?
No te preocupes por mi parte, simplemente sé consciente de la tuya, y cuando te sientas nuevamente perdido recurre a mí, que te contestaré aún antes de que me llames.
Siempre viajo contigo, aunque no siempre lo notes. No es posible que estés solo pero si es posible que creas que lo estás.
Querrás volver con tu nueva conciencia expandida, a vivir nuevamente en el plano de la vida manifestada para poner en acción tu gran recuerdo, volver para experimentar en relación a otros tu amor más pleno, incondicional e intenso que seas capaz de imaginar.  Sabrás que el amor es y será tu verdadera esencia y no pararás hasta experimentarlo y sentirlo.
De pronto serás consciente que todas las experiencias pasadas sí tuvieron un sentido muy amoroso, el de ayudarte a recordar, a través de las experiencias físicas de muchos otros aspectos de tu ser, que la opción más elevada y verdadera es el AMOR.
Y tu pedido como siempre te será concedido. Se te dará la oportunidad tan ansiada.
Y es por eso que te encuentras nuevamente, en este tiempo, en este lugar, en este cuerpo, rodeado de estos seres.
Tuyo fue el diseño completo de tu vuelta, así como lo pediste, así fue dado.



lunes, 21 de julio de 2014

El Testigo – Quién Eres Tú


A continuación les dejo un interesante ejercicio llamado “El Testigo”, que nos hará reflexionar sobre nuestra naturaleza y quien realmente somos. Este ejercicio aparece en el libro “One Taste” del escritor norteamericano Ken Wilber:
No voy a tratar de llevarte a un estado diferente o alterado de consciencia o un estado no ordinario.  Voy simplemente a señalarte algo que está ocurriendo aquí, de manera ordinaria y natural, en el estado en el que te encuentras ahora mismo.
Comenzaremos cobrando simplemente conciencia del mundo que nos rodea.
Contempla el cielo, relaja tu mente y permite que se funda con el cielo. Observa las nubes que flotan el cielo y date cuenta que eso no exige ningún esfuerzo de tu parte. Tu conciencia presente, la conciencia en que esas nubes están flotando, es muy simple, muy fácil y muy espontánea. Advierte simplemente que existe una conciencia sin esfuerzo de las nubes. Y lo mismo ocurre con esos árboles, esos pájaros y aquellas piedras. Tu simplemente y sin esfuerzo se testigo de ellos.
Observa ahora las sensaciones presentes en tu propio cuerpo. Puedes tomar consciencia de cualquier sensación corporal que esté presente ahora – quizás la sensación de presión en la zona donde estas sentado, quizás un leve calor en tu abdomen, quizás tensión en tu cuello. Sin embargo, aun cuando la sensación sea de tensión,  puedes fácilmente ser consciente de ella. Estas sensaciones surgen en tu consciencia presente, y esa consciencia es muy simple, fácil, relajada, espontánea. Tú simplemente y sin esfuerzo se testigo de ellos.
Observa ahora los pensamientos que aparecen en tu mente. Tal vez adviertas varias imágenes, símbolos, conceptos, deseos, esperanzas, y miedos, todos apareciendo espontáneamente en tu conciencia. Ellos emergen, permanecen durante un rato y desparecen. Esos pensamientos y sentimientos aparecen en tu conciencia presente de un modo muy simple, muy fácil y muy espontáneo. Tu simplemente y sin esfuerzo se testigo de ellos.
Date ahora cuenta que tú puedes ver las nubes pasar, porque tú no eres esas nubes, eres quien las está mirando. Puedes experimentar las sensaciones del cuerpo porque tú no eres esas sensaciones sino el testigo que las contempla. Puedes ver pensamientos pasar, porque tú no eres esos pensamientos sino el testigo de esos pensamientos. De manera espontánea y natural, todas esas cosas emergen por sí mismos, en tu conciencia presente sin ningún  esfuerzo.
Entonces, ¿quién eres tú? No eres ninguno de los objetos que se hallan fuera, no eres ninguna de las sensaciones, ninguno de los pensamientos; ustedes no son ninguna de esas cosas. ¿Quién o qué eres tú?
Dilo de este modo para ti mismo: Yo tengo sentimientos, pero no soy esos sentimientos. ¿Quién soy yo? Yo tengo pensamientos, pero no soy esos pensamientos. ¿Quién soy yo? Yo tengo deseos, pero no soy esos deseos. ¿Quién soy yo?
Ahora retrocede hacia la fuente de tu propia conciencia. Retrocede hacia el Testigo y descansa en el testigo. Yo no soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los deseos, no soy los pensamientos.
Pero entonces, generalmente las personas cometen un gran error.  Ellos creen que cuando descansen en el Testigo, van a ver o sentir algo muy especial. Pero tú no ves nada. Si vieras algo, eso no sería más que otro objeto, otra sensación, otro sentimiento, otro pensamiento, otra imagen. Pero todos ésos son objetos, todos ellos son lo que tú no eres.
No, cuando tu descansas en el Testigo – comprendiendo, no soy los objetos, no soy los sentimientos, no soy los pensamientos- lo único que percibes es una sensación de Libertad, una sensación de alivio… alivio de la tremenda limitación que implica el identificarse con estos pequeños objetos finitos, tu pequeño cuerpo y tu pequeña mente y tu pequeño ego, todos los cuales son objetos que pueden ser vistos y, en consecuencia, no pueden ser el verdadero vidente, el verdadero Yo, el verdadero Testigo, que es lo que realmente eres.
Así que no verás nada en especial. Lo que surja está bien. Las nubes flotan en el cielo, las sensaciones flotan en el cuerpo, los pensamientos flotan en la mente -y, sin esfuerzo, tú eres testigo de todo esto-. Todo esto surge espontáneamente y sin esfuerzo en tu consciencia presente. Y esta consciencia que es testigo no es nada específico que puedas ver. Es, simplemente, una gigantesca sensación de libertad -o de vacío puro- y en ese vacío puro -que es lo que eres- surge el mundo entero de lo manifiesto. Tú eres esa libertad, esa apertura, ese vacío y no alguna de las pequeñas cosas que surgen allí.
Descansando en ese Testigo vacío y libre, advierte ahora que las nubes están apareciendo en el inmenso espacio de tu consciencia. Las nubes están emergiendo  dentro de ti, puedes degustar las nubes, eres uno con las nubes, se hallan tan cerca de ti que es como si estuvieran al otro lado de tu piel.
El cielo y tu conciencia se convierten en uno y todas las cosas que hay en el cielo están flotando sin esfuerzo a través de tu propia conciencia. Todo eso se halla muy  próximo,  puedes besar el sol y tragarte las montañas.
Zen dice “Se puede beber el océano Pacífico de un solo trago” y esa es la cosa más simple del mundo, cuando adentro y afuera dejan de ser dos, cuando el sujeto y el objeto no son dos, cuando el observador y lo observado se tornan un solo sabor. ¿Lo ves?
One Taste: The Journals of Ken Wilber
Shambhala Publications Inc., Boston.

domingo, 20 de julio de 2014

Diez Ladrones de tu Energía


Dalai Lama nos da los siguientes consejos para no bajar nuestros niveles de energía:
1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.
2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.
3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.
4- Elimina en lo posible o delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.
5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.
6- Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.
7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.
8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.
9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.
10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.
Dalai Lama



jueves, 17 de julio de 2014

Tú Decides Qué Significa


El significado de todo es el que tú le des.
Este paso te pone firmemente al mando de tu vivencia. Tú, y sólo tú, decides lo que significa para ti cualquier cosa. Tú, y sólo tú, eliges lo que importa y lo que no importa, lo que es “bueno” y lo que es “malo”, lo que “está bien” y lo que “no está bien”. Tú, y sólo tú, decides si vas a reaccionar a algo de manera positiva o de manera negativa; o bien, cosa interesante, si no vas a reaccionar en absoluto. Tienes todo el control de tus emociones. Tus sentimientos son los que tú quieras que sean.
Quizá protestes, diciendo: “¡No es verdad! Yo no quiero sentirme mal; simplemente, me siento mal”. Pero esto no es así, y cuanto antes lo entiendas, antes llegarás al dominio de tu vida diaria. Sí quieres sentirte mal; de lo contrario, no te sentirías mal. El secreto consiste en observar profundamente el momento para ver por qué quieres sentirte mal. La respuesta a esta pregunta abre las puertas de todo.
Lo repito: tú decides, y sólo tú decides, lo que significa algo para ti, y cómo vas a reaccionar a ello. Sin embargo, la mayoría de las personas toman esta decisión basándose en sentimientos, vivencias, interpretaciones y deseos pasados, o bien en temores, aprensiones, aspiraciones o deseos para el futuro. Nada de esto tiene nada que ver con lo que está pasando aquí mismo, ahora mismo.
La idea, que dejó clara con tanta brillantez Eckhart Tolle en "El poder del Ahora", es mantenerse en el momento. No «futurices» y no «pasadices». Yo he llegado a ver en mi propia vida el verdadero poder que se encierra en esto.
Cuando «vengo del ayer» suelo superponer sobre las cosas que están pasando ahora mismo unos significados que no se encuentran inherentemente en esas cosas, sino que yo los pongo allí a consecuencia de algún pensamiento previo, procedente de mi pasado, sobre las cosas o sobre algo semejante a ellas.
Cuando «vengo del mañana», superpongo sobre los sucesos de hoy una idea sobre algún futuro imaginado (y, habitualmente, sobre algún temor imaginado). Es posible que estas realidades futuras no se cumplan nunca (de hecho, mi vida me ha demostrado que rara vez se cumplen), pero lo que sí suelen hacer es echar a perder toda posibilidad que tuviera yo de beneficiarme al máximo de la vivencia del momento.
Sólo cuando salgo de mi pasado y cuando me mantengo apartado de mi futuro puedo vivir de verdad lo que está pasando aquí mismo, ahora mismo, dentro de ese mismo contexto: lo que está sucediendo verdaderamente en el momento presente. Y, libre de interpretaciones del pasado y del futuro, puedo asignar a ese suceso cualquier interpretación que desee.
Ésta ha sido la lección más liberadora que he aprendido en mi vida. Cuando la aprendí, comprendí por fin que mi vivencia de todo lo que sucede transcurre en mi mente. Puedo mirar los hechos cara a cara y elegir ser lo que yo quiera ser respecto de ellos. Puedo estar bien o puedo elegir no estar bien. Puedo estar feliz o puedo elegir estar infeliz. Puedo estar optimista o temeroso, poderoso o impotente, completo o incompleto, destrozado o reavivado.
La decisión es sólo mía. El significado de todo es el significado que yo le doy. Yo decido que soy, quien digo que soy, y mi vivencia es lo que yo digo que es.
Esto puede parecer un círculo vicioso, pero tiene su método. Yo decido cómo me voy a sentir respecto de las cosas, en vez de mirar a ver cómo me siento. Y elijo con mucho detenimiento mis reacciones a todo, en vez de esperar a contemplar mis propias reacciones como espectador, como si yo no fuera el actor principal de mi vida.
Esta es una de esas enseñanzas que, cuando se asimilan y se utilizan, pueden dar un giro total a nuestra vida.
Extracto del libro Dios es Felicidad. – Neale Walsh

miércoles, 2 de julio de 2014

Cómo Habla Dios


Cuando queremos “hablar con Dios”, nos dirigimos a Él a través de la oración, ya sean  rezos, plegarias o como una familiar conversación.
Pero muchas veces quisiéramos poder escuchar claramente sus palabras, escuchar qué nos quiere decir. Quisiéramos poder obtener un consejo cuando nos vemos enfrentado a alguna dificultad o debemos tomar alguna decisión. ¿Cómo podemos escuchar directamente sus palabras? ¿Cuál  es la forma en que nos habla?
Estas respuestas están muy claramente explicadas en el hermoso libro de Neale Walsh, “Conversaciones con Dios” y que comparto con ustedes en este artículo:
¿Cómo habla Dios, y a quién?
- DIOS : Mi modo usual de comunicarme es por medio del sentimiento. El sentimiento es el lenguaje del alma.
Si quieres saber hasta qué punto algo es cierto para ti, presta atención a lo que sientes al respecto. A veces los sentimientos son difíciles de descubrir, y con frecuencia aún más difíciles de reconocer. Sin embargo, en tus más profundos sentimientos se oculta tu más alta verdad.
También me comunico con el pensamiento. El pensamiento y los sentimientos no son lo mismo, aunque pueden darse al mismo tiempo. Al comunicarme con el pensamiento, a menudo utilizo imágenes. Por ello, los pensamientos resultan más efectivos como herramientas de comunicación que las mismas palabras.
Además de los sentimientos y pensamientos, utilizo también el vehículo de la experiencia, que es un magnífico medio de comunicación.
Y finalmente, cuando fallan los sentimientos, los pensamientos y la experiencia, utilizo  las palabras. En realidad, las palabras resultan el medio de comunicación menos eficaz. Están más sujetas a interpretaciones equivocadas, y muy a menudo a malentendidos.
¿Y eso por qué? Pues debido a lo que son las palabras. Éstas son simplemente expresiones: ruidos que expresan sentimientos, pensamientos y experiencia. Son símbolos. Signos. Insignias. No son la verdad. No son el objeto real.
Las palabras le pueden ayudar a uno a entender algo. La experiencia le permite conocerlo. Sin embargo, hay algunas cosas que uno no puede experimentar. Por eso les he dado otras herramientas de conocimiento: son los llamados sentimientos; y también los pensamientos.
Tu experiencia y tus sentimientos sobre algo representan lo que efectiva e intuitivamente sabes acerca de ello. Las palabras únicamente pueden aspirar a simbolizar lo que sabes, y a menudo pueden confundir lo que sabes.
Así pues, esas son las herramientas con las que Yo me comunico; aunque no sistemáticamente, pues ni todos los sentimientos, ni todos los pensamientos, ni toda la experiencia ni todas las palabras proceden de Mí.
Muchas palabras han sido pronunciadas por otros en Mi nombre. Muchos pensamientos y muchos sentimientos han sido promovidos por causas que no son resultado directo de Mi creación. Y muchas experiencias se derivan también de dichas causas.
La cuestión consiste en discernir. La dificultad estriba en saber la diferencia entre los mensajes de Dios y los que proceden de otras fuentes. Esta distinción resulta sencilla con la aplicación de una regla básica:
Tu Pensamiento más Elevado, Tu Palabra más Clara, Tu Sentimiento más Grandioso, son siempre Míos. Todo lo demás procede de otra fuente.
Con ello se facilita la labor de diferenciación, ya que no debiera resultar difícil, ni siquiera para el principiante, identificar lo más Elevado lo más Claro y lo más Grandioso.
No obstante, te daré algunas directrices:
El Pensamiento más Elevado es siempre aquel que encierra alegría.
Las Palabras más Claras son aquellas que encierran verdad. El Sentimiento más Grandioso es el llamado amor.
Alegría, Verdad, Amor.
Los tres son intercambiables, y cada uno lleva siempre a los otros. No importa en qué orden se encuentren.
Una vez determinado, utilizando estas directrices, que mensajes son Míos y cuáles proceden de otra fuente, lo único que falta es saber si Mis mensajes serán tenidos en cuenta.
La mayoría de Mis mensajes no lo son. Algunos, porque parecen demasiado buenos para ser verdad. Otros, porque parece demasiado difícil seguirlos. Muchos, debido simplemente a que se entienden mal. La mayoría, porque no se reciben.
Mi mensajero más potente es la experiencia, e incluso a ésta la ignoras; especialmente a ésta la ignoras.
Tu mundo no se hallaría en el estado en que se encuentra si simplemente hubieras escuchado a tu experiencia. El resultado de que no escuches a tu experiencia es que sigues reviviéndola, una y otra vez; puesto que mi propósito no puede verse frustrado, ni mi voluntad ignorada. Tienes que recibir el mensaje. Antes o después.
Sin embargo, no te forzaré. Nunca te coaccionaré; ya que te he dado el libre albedrío – la facultad de hacer lo que quieras -, y nunca jamás te lo quitaré.
Así pues, seguiré enviando los mismos mensajes una y otra vez. Seguiré enviando infinitamente Mis mensajes, hasta que los hayas recibido y los hayas escuchado con atención, haciéndolos tuyos.
Mis mensajes pueden venir bajo un centenar de formas, en miles de momentos. No puedes pasarlos por alto si realmente escuchas. No puedes ignorarlos una vez los hayas oído verdaderamente. De este modo nuestra comunicación empezará en serio, ya que en el pasado únicamente Me has hablado, Me has rezado, has intercedido ante Mí, Me has suplicado. Pero ahora puedo responderte, siquiera sea como lo estoy haciendo en este momento.
Conversaciones con Dios I - Neale Donald Walsh