TRADUCCION

miércoles, 19 de agosto de 2015

El Milagro que te Cambiará la Vida



continuación quiero compartir un pequeño extracto del libro de Neale Walsh “Dios es Felicidad” (Capitulo 11. Pag 33-34) en el cual nos revela un profundo mensaje que si lo aplicamos en nuestra vida, veremos como ésta se llena de milagros. 


“ Mantenerse positivos cuando estamos rodeados, sumergidos incluso, en lo que otros podrían llamar «negatividad» es más fácil de lo que crees. El secreto consiste en poner fin a los juicios de valor, en «no juzgar por las apariencias».
Cuando pones fin a los juicios de valor, pones fin a toda una manera de vivir. Esto no es cosa de poco. Es un cambio de actitud y de conducta que cambia la vida. Es un milagro.
Pero ¿cómo se hace este milagro? la manera de salir de los juicios de valor es entrar en la gratitud.
Este corolario es tan importante que deberías pegarlo por toda tu casa y en todo tu mundo. En el espejo del baño. En la puerta de la nevera. En el retrovisor de tu coche. Encima de la pantalla de tu ordenador. Hasta podrías tatuártelo en la muñeca izquierda, o al menos llevarlo grabado en una pulsera: La manera de salir de los juicios de valor es entrar en la gratitud.
Esto significa mantener el agradecimiento ante todos los resultados. Ante todos ellos. Esto significa decir «gracias, Dios mío» hasta por las cosas que estás seguro de no haber elegido conscientemente y que tienes muy claro que no quieres.
La gratitud es el remedio milagroso que cura todos los momentos de infelicidad. Es la manera más rápida de disolver la ansiedad, de sanar la desilusión, de cambiar la negatividad por positividad. Es el camino más corto para salir de un callejón sin salida y volver al Camino. Es la energía que conecta con Dios. Pruébala alguna vez.
La próxima vez que te encuentres con cualquier resultado, consecuencia o vivencia no deseados, limítate a detenerte. Detente allí mismo, en medio de lo que esté pasando. Simplemente… … detente. Cierra los ojos por un breve instante y di para tus adentros: “Gracias, Dios mío». Respira hondo y vuelve a decirlo. «Gracias por este don y por el tesoro que encierra para mí.»
Ten la seguridad de que sí encierra un tesoro, aunque no lo veas ahora mismo. La vida te lo demostrará si le das la oportunidad.
Cuando la gratitud sustituye a los juicios de valor, tu cuerpo se llena de paz, la delicadeza acoge tu alma, tu mente se carga de sabiduría. Deja que la gratitud sustituya a los juicios de valor, y toda tu experiencia de la vida irá a mejor en cinco segundos.  En cinco segundos.
Esto es así porque la actitud lo es todo. La actitud te corrige el rumbo de la vida cuando te has desviado del Camino. La actitud es como el Mapa de la Vida. Es como el GPS del cerebro.
Una actitud negativa te hará tomar el camino que conduce a la infelicidad.  Es inevitable. Sucederá con toda seguridad, y sea cual sea el problema. Una actitud positiva te hará volver al Camino de la paz interior y de la felicidad. Esto también es inevitable. Sucederá con toda seguridad, y sea cual sea el problema.












viernes, 7 de agosto de 2015

Aceptar la Vida


Una de las claves para ser felices es “Aceptar la vida”, esto significa tomar y abrazar cada momento tal cual es aunque no sea como quisiéramos; es dejar que la vida fluya sin poner  resistencia, pero no se refiere a conformarse o resignarse porque "es lo que hay”.

Aceptar la vida significa comprender profundamente que todas las situaciones que se nos presentan son siempre a nuestro favor, aunque a veces no lo parezca, pero todo está siempre conspirando para llevarnos al lugar donde queremos llegar. 

Sin embargo si te sientes víctima de la vida y las circunstancias se te hace difícil aceptar porque no comprendes el por qué de las cosas.  No comprendes por qué la persona que amas se va de tu lado, no comprendes por qué te has quedado sin trabajo, no comprendes… y después de muchos esfuerzos tratando de recuperar lo que has perdido y dar vueltas y vueltas a la situación, te resignas, aceptas de mala gana, a regañadientes y solo porque no hay nada más que puedas hacer. Sin embargo la situación no deja de dar vueltas, continuas pensando sobre que debiste haber hecho, en qué te equivocaste, por qué a ti te pasa eso…. Y ese conformismo no es la aceptación a la cual me refiero.
Muchas personas se hacen infelices a sí mismas porque no pueden aceptar la vida tal como se está presentando, viven añorando, recordando, comparando. Mirando lo que no hay o no tienen en lugar de valorar lo que hay.

Aceptación significa que puedes ser feliz en todas las circunstancias. Observando y valorando lo que tienes en lugar de quejarse por lo que no hay o de pensar en lo que hubo y ya no está. Terminó esa relación o tu trabajo, tu situación cambió de alguna manera… deja que todo aquello se marche, no lo retengas y así permitirás que lleguen nuevas cosas a tu vida. Acepta que aquello fue solo un capítulo de tu historia, da vuelta la página y continúa que aún quedan muchos capítulos por delante.
Aprende de tus errores y confía que lo que sucedió era necesario para llevarte al lugar donde quieres estar, confía en la vida, confía en Dios. No eres una víctima sino un ser protegido y amado siempre y todas las situaciones que experimentas te ayudan a crecer, te enseñan, te llevan a tu verdadero destino.

Cuando comprendas esa verdad, la aceptación llegará en forma natural y aprenderás a dejar siempre que todo fluya sin aferrarte a nada ni a nadie, dejando que pase lo que tenga que pasar, tú serás feliz porque sabrás que estás siendo dirigido a algo mucho mejor.   


Y Recuerda que siempre tendrás dos opciones aceptar o quejarte y si elijes lo primero tu vida será simplemente feliz.

Por: Marcela Allen

Fotografía: Sanja Gjenero /RGBStock


domingo, 2 de agosto de 2015

No Somos Victimas



La felicidad es un estado mental que depende de cada uno. En este preciso minuto puedes tomar la decisión de ser feliz, porque si hay algo que te atormenta no son mas que los fantasmas que tú mismo creas y puedes hacerlos desaparecer cuando quieras. 
Solo debes renunciar a sentirte víctima, entendiendo que si hoy no eres feliz no es por culpa de tus padres, porque si ellos no te guiaron de la forma que hubieses querido fue porque no sabían ser de otra manera, te dieron lo mejor que ellos podían dar en ese momento; la culpa tampoco es de tu ex pareja que te hizo sufrir tanto y aunque ya han pasado los años, aún sigues recordando la historia; la culpa no es de tu jefe, ni de tus amigos, ni tampoco de tu vecino por no ser como tú quieres que sean.
La culpa no es del resto, y tú no eres víctima de nadie más que de ti mismo, porque eres tú quien decide recorrer la vida quejándote por las actitudes de los demás o cargando con el peso de recuerdos amargos. Si lo deseas, puedes soltar todo aquello ahora mismo, aceptar, olvidar y perdonar lo que te hace daño, ¿para qué vivir con recuerdos amargos? No te hagas sufrir más y olvídalo de una vez.
No esperes que el mundo cambie para que tú puedas ser feliz, aprender a ser feliz  con el mundo tal y como es. Ama plenamente y sin condiciones, entendiendo que todos tienen derecho a ser como decidan y tu misión es aceptar esa actitud; te harás muy infeliz si tratas de cambiar o controlar a los demás.
No te sientas víctima de las circunstancias, ni de la vida porque todo es producto de tu propia percepción, eres tú quien decide el cristal con el cual mirarás el mundo, si decides mirar lo negativo o diriges tu mirada a las cosas bellas que hay alrededor. Siempre eres tú quien decide, si aceptas y fluyes con la vida o luchas y te resistes a ella.
Sonríe, tienes todo para ser feliz, pero no lo ves porque frente a ti hay un cumulo de recuerdos, traumas, rencillas. ¡Déjalas ir!  Abre los ojos y  despierta tu consciencia.
Sonríe, no esperes a que venga alguien más para hacerte sonreír porque si lo haces esa sonrisa no te pertenecerá y se  irá en el momento que el otro se marche.
Sonríe por las razones de tu interior, porque estás vivo, ¿entiendes lo que eso significa? Significa que aún tienes ¡miles de oportunidades! Puedes enamorarte otra vez, puedes tener un nuevo trabajo, puedes viajar a  lugares donde nunca has ido, puedes hacer nuevos amigos, puedes reír fuerte una y mil veces, puedes abrazar a tus seres queridos, puedes contemplar el amanecer y la puesta de sol... Puedes ser feliz, muy feliz si así lo decides.
Nace con cada nuevo amanecer y así todos los días habrá un nuevo “Tú” libre y lleno de ilusión. No despiertes con los recuerdos de ayer porque estarás creando más copias del pasado. Despierta en el Hoy, ahí radica todo tu poder  y ahí es donde crearás un destino de felicidad.
Deja de perder el tiempo criticando, victimizándote, recordando y comienza hoy mismo a escribir una nueva historia. Estas Vivo...  aún hay tiempo.

Marcela Allen