TRADUCCION

viernes, 3 de enero de 2014

Aprende el Truco de Ser Feliz


“En el análisis final eres tú – siempre tú, el factor decisivo- el que decide lo que te ocurre. Tenlo presente. Esa es la llave. Si eres infeliz, es por tu culpa. Si no estás viviendo correctamente, es por tu culpa. Si no lo estás aprovechando, es por tu culpa. La responsabilidad es completamente tuya. No tengas miedo de asumirla.
Mucha gente teme la responsabilidad porque no ven la otra cara de la moneda. En una cara pone “responsabilidad”, y en la otra pone “libertad”. La responsabilidad es libertad. Si el responsable de tu infelicidad eres tú, quien debe tomar la decisión eres tú. Si disfrutas siendo infeliz, sé infeliz a la enésima potencia, no te preocupes. ¡Disfrútalo! Pero si no lo disfrutas, acaba con ello. Sé tajante.
Yo veo que la gente dice que quiere ser feliz pero ¿qué pueden hacer?, les obligan a ser infelices. Esto es completamente absurdo. Nadie obliga a nadie; nadie puede obligar a nadie a ser infeliz. Una persona que sabe ser feliz, puede ser feliz en cualquier situación. No podrás ponerle en ninguna situación en la que no encuentre un motivo de felicidad. Pero mucha gente ha aprendido el truco de ser infeliz. Y no podrás ponerlos en ninguna situación en la que no encuentren motivos para ser infelices. Uno siempre encuentra lo que quiere encontrar. La vida te ofrece todo tipo de cosas. ¡Tú eliges!
Me contaron esto. Dos hombres estaban en la cárcel. Era una noche de luna llena y los dos se encontraban junto a la ventana de su oscura celda. Se podía ver la luna llena. Uno de ellos miraba la luna, era la estación de las lluvias y frente a la ventana se veía mucha agua y barro. Todo estaba sucio y maloliente.
Ese hombre miraba la luna; el otro miraba el barro. El que miraba el barro se sentía, por supuesto, muy desdichado. Y el que miraba la luna estaba resplandeciente, radiante; su cara reflejaba la luna; sus ojos estaban llenos de belleza. Se había olvidado por completo de que estaba en la cárcel.
Los dos se hallaban frente a la misma ventana, pero habían elegido dos cosas distintas.
Lo que hagas con tu vida depende de ti. Una conciencia iluminada hace que incluso la muerte sea bella. Y una conciencia no iluminada hace que incluso la vida sea horrible.
La pregunta no es cómo convertir lo feo en bello, o cómo convertir el sufrimiento en placer, o cómo convertir la desdicha en felicidad, no. La pregunta es cómo convertir lo inconsciente en consciente, una actitud no iluminada en una actitud iluminada, cómo cambiar el mundo interno de tu ser, cómo alcanzar valores que afirmen la vida y apartarse de los valores destructivos”.

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